
Compartir quiero, un sueño del señor A. Jodorowsky particularmente hermoso, sencillo y simple, cosa extraña viniendo de él:
Me encuentro en compañía de Teresa, mi abuela paterna, a la que, por desavenencias familiares, no tuve ocasión de conocer. Es una mujercita algo gruesa y con la frente ancha. En el sueño, me doy cuenta de que, en realidad, no nos conocemos, que nunca nos hemos hablado, que no hemos paseado juntos ni una sola vez. Le digo: «¿Cómo es posible que tú, mi abuela, nunca me hayas tenido en brazos?». Comprendo que esto es una falta de delicadeza y rectifico: «Mejor dicho, ¿cómo es posible, abuela, que yo, tu nieto, nunca te haya dado un beso?». Le propongo dárselo ahora y ella acepta. Nos abrazamos y nos besamos. Despierto con un nítido recuerdo del sueño, contento de haber encontrado este arquetipo familiar.
Desde que leí esto me pregunto:
¿Qué es lo que se dice?
¿Qué es lo que se quiere decir?
¿Qué es lo que no se dice?
¿Qué es lo que se dice sin querer?
